martes, 13 de agosto de 2024

Luis Salvago, «El telegrafista»

 


Luis Salvago*

El telegrafista

Menoscuarto Ediciones. 2024

 

Un hombre rememora en una sala de hospital una vieja amistad. Se inicia antes de que estalle la guerra civil española, pasará por momentos con demasiados claroscuros. Incluso un hecho les distanciará, no sin recelos, reproches, culpas y resentimientos. La guerra les llevará a reencontrarse y a que surjan no pocos de los sentimientos de antaño entre los dos hombres. La narración de la historia de esa amistad conduce también a afrontar unos hechos de la propia guerra civil, en concreto un momento de la misma y un espacio, Belchite, uno de los lugares donde la confrontación fue más cruda y la cotidianidad devino áspera, desagradable, corrosiva.

Hablamos de una novela que cose de un modo sutil varios tiempos narrativos, unos se explican por los otros, se vinculan entre sí, al fin y al cabo el pasado sigue presente, afirma en un momento dado el narrador, como si el tiempo fuera acumulativo, con todo el daño y el dolor que reporta el recuerdo, con la tentación del olvido ante un tiempo resbaladizo. Aunque tal vez lo que es resbaladizo sea la vida.

Por lo demás, no hay en la mirada del narrador ningún atisbo de heroicidad respecto a la guerra, incluso la contempla como un lugar ilusorio donde se dirimen los rencores. No cabe la lealtad absoluta, siempre hay resquicio para la duda. Ante el horror de la guerra, se acude a la humanidad, a un sentimiento de solidaridad básico en el que no caben los grandes ideales, sino la cercanía. Sólo así se explica que la proximidad devenga la forma de resistirse a los infortunios de un conflicto que, en efecto, no tiene nada de heroico, sí en cambio de gestos cotidianos de generosidad y comprensión mutuos. También de horror. De este modo, la referencia constante a varios grabados de Goya, los de la serie que el pintor reunió bajo el título de los desastres de la guerra, cobra pleno sentido.

El resultado es una novela intimista, precisa en sus descripciones y en los tiempos. El lector asistirá a la evolución de los personajes con los que sin duda se identificará, los sentirá próximos. Es justo esa actitud humana lo que será determinante para considerarlos en toda su amplitud, los que les volverá cercanos, sensibles. La compasión se convierte en este sentido en un sentimiento positivo, básico. A partir de él se estrechan los lazos y las solidaridades.

Luis Salvago consigue desplegar un mapa temporal afinado gracias al cual vamos intuyendo unos hechos y unos gestos, los contemplamos por medio de un lenguaje preciso, atinado, sin necesidad de juzgarlos, ni siquiera de justificarlos, sino comprendiéndolos como paso previo a asimilar la realidad de los mismos. Por otro lado, el autor logra transmitir una atmósfera sombría, sin que nos lleguemos a asfixiar, sin embargo.

El resultado es una novela que se convierte a su vez en un retablo minucioso de la guerra y de la vida que, pese a todo, persiste tras los horrores de lo cotidiano, un testimonio de humanismo y sensibilidad, descrito todo ello con una intensa prolijidad literaria.


*Publicado en www.nevandoenlaguinea.com el 3 de agosto de 2024

viernes, 23 de septiembre de 2022

«Macarras ibéricos. Una historia de España a través de sus leyendas callejeras», de Iñaki Domínguez


 

Iñaki Domínguez

Macarras ibéricos.

Una historia de España a través

de sus leyendas callejeras.

Ediciones Akal, 2022*

 

Los acabarían llamando quinquis o macarras, palabras que trastocaron su significado primigenio para acabar refiriéndose a esos jóvenes de origen marginal que protagonizaron una época, con su carisma singular y una osadía sin sentido, una rebeldía sin causa aunque con algún que otro motivo. Su destino hubiera sido el olvido, desaparecer de la memoria colectiva. El país no estaba para mucha broma, entre una reforma política de gran calado no exenta de tensión y una crisis económica que ahogó en preocupaciones a buena parte de la población. Pero traspasaron los límites estrechos de sus guetos y sus barrios gracias en buena medida al cine, la música y la literatura. Sin duda, los pícaros fueron sus predecesores y el pijoaparte de Juan Marsé un precedente más cercano en el tiempo.

El antropólogo Iñaki Domínguez se ha dedicado a investigar todas esas subculturas que comparten un mismo espacio urbano y que se reproducen en distintas ciudades de un modo análogo. En 2020 ya publicó Macarras interseculares. Una historia de Madrid a través de sus mitos callejeros y un año después Macarrismo. Este libro que comentamos, por tanto, es un paso más en el análisis de este fenómeno social que se dio con la primera crisis del modelo desarrollista.

Cada uno de sus capítulos es un retrato completo y específico en el que la voz principal recae en los protagonistas, o algunos de ellos, los que sobrevivieron y han ofrecido un testimonio sustancial de su experiencia, aunque están también presentes quienes quedaron en el camino y son parte fundamental de esta intrahistoria. El libro nos permitirá conocer el ámbito en que crecen esos jóvenes: Entrevías, Vicálvaro, las Tres Mil Viviendas, Otxargoaga o la ruta más etérea del Bakalao. Se nos presentan las dificultades materiales en que vivieron, el salto del campo a la ciudad y el chabolismo que precedió a los barrios en los que se forjó su identidad, la pronta deserción de la escuela sin que eso supusiera la inserción laboral en un país que se desindustrializaba rápidamente. Hubo en algunos casos un acercamiento a otras formas de rebeldía, una tímida aproximación a la política en algún momento dado. La aparición de las drogas duras y de diseño supuso un encontronazo social que zarandeó con resultados tremendos a buena parte de quienes vivieron ese tiempo y en esas condiciones, una coincidencia que apunta que tal vez no fuera casual.

Otra característica de Macarras ibéricos es la conexión que el autor establece entre el fenómeno social descrito y sus expresiones en la cultura del momento, sobre todo en el cine y la música. Así, existe un cine calificado como quinqui, el de José Antonio de la Loma o las películas macarras de Eloy de la Iglesia, los dos directores que más se asocian al subgénero, continuadores de Ignacio Iquino, pero también con incursiones en el mismo de otros directores como Carlos Saura, Fernando León de Aranoa o más tarde Santiago Zannou, entre otros. En muchos casos, los papeles fundamentales los interpretan, no sin dificultades y un repertorio curioso de anécdotas, los propios protagonistas en la vida real. Es un cine que dispone a su vez de una banda sonora de la que se nos habla en el libro, con grupos como Los Chunguitos o los Chichos, entre otros, estilos de rumba pero que tuvo también otros géneros, como el flamenco, la música makinera, el rap, el rock alternativo o el rock radical vasco.

 De este modo, Iñaki Domínguez nos brinda la oportunidad de adentrarnos por la época de la transición, ahora tan en candelero, desde otro ángulo, mostrándonos un ámbito que sin duda tuvo una importancia enorme en la conformación de un país tan complejo como es España.

*Publicado en el número XVIII de Nevando en la Guinea

 

viernes, 16 de septiembre de 2022

«El peor escenario posible», de Alejandro Morellón

 


Alejandro Morellón

El peor escenario posible

Fulgencio Pimentel*

 

Asumimos la realidad cotidiana porque es lo que tenemos más cerca, a lo que nos hemos habituado y lo que siempre hemos vivido con un halo de normalidad (¿normatividad?). Pero a todas luces todo lo que nos rodea, nuestra propia vida, contiene elementos por los que se cuela no poca irracionalidad, un alto grado de absurdo, un sinsentido que, al final, habremos de asumir y del que tomaremos plena conciencia más pronto o más tarde. Sólo es necesario confrontarse a ello.

Y qué mejor espejo que la literatura para darse cuenta de lo que hay.

Porque es eso justamente lo que nos revelan los once relatos de este libro que comentamos, una verdadera colleja emocional para el lector que va a descubrir entre sus líneas todo ese desgarro irreversible que supone lo real, nadie va a quedar ajeno porque al final todos tenemos nuestros recovecos donde ocultamos algo tremendo, como la pareja de oncólogos de uno de los cuentos que encubren otra vida, a todas luces menos amable, detrás de los muros de su cómodo hogar, o descubriremos, como le ocurre a un personaje de otro relato, ese sentimiento de darle la espalda a parte de sí mismo. Porque a menudo la existencia es extraña y paradójica.

Quizá no sea posible huir de lo que viene anunciado en las múltiples arrugas y brechas de lo real, lo que produce temor, un miedo que es anterior al hecho en sí, por mucho que se busque un sentido lógico a lo que sucede.

Narrados con una plasticidad enorme, con tono lírico, Alejandro Morellón nos enfrenta al apocalipsis, al caos ordenado, todo ello como si nos lo advirtiera el furby del primer relato, lo que crea no poca incomodidad, la misma que sienten los seres estrafalarios que habitan una extraña galería y que parecen dialogar consigo mismo, en busca de su propio sentido. El autor lleva al extremo las situaciones, pero deja entrever que bien pudiera ocurrir cada línea de lo que se narra en la vida misma, no sería al fin tan extravagante, y por tanto el absurdo lo descubrimos al enfrentarnos a toda circunstancia recogida en cada cuento, pero también en la realidad que nos rodea, en cada detalle y que vemos con una normalidad tan pasmosa como sorprendente. Por lo demás, nos deslumbrará por su estilo acertado, brillante, creando siempre una atmósfera manifiesta, intensa, imposible ser ajeno por tanto a lo que se nos cuenta y a la manera en que se nos cuenta.

No en vano, el primer relato del volumen, «Pájaros que cantan al futuro», obtuvo el Premio Ignacio Aldecoa de cuentos en castellano, en su quincuagésima edición, sin duda una buena carta de presentación.

* Publicado en la web de Nevando en la Guinea, el 27 de agosto de 2022

 

 

jueves, 8 de septiembre de 2022

 


Sol Linares

No todos los cíclopes nacen ciegos

Menoscuarto Ediciones. 2022*

 

¿Contienen las células algo más que la información física del mundo?¿Incorpora la genética los errores humanos, los pecados inconfesables, también los éxitos, las emociones y las alegrías?¿Son los sueños una cadena de recuerdos del inconsciente?¿Acaso los mitos no poseen tanta veracidad como la ciencia, aun cuando sean formas diferentes de aproximarse a la vida?

Son preguntas que, entre otras, se plantearán los lectores a medida que se enfrentan a esta historia, que si nos la cuentan de otro modo resultaría quizá demasiado metafísica, pero que narrada como lo está nos va atrapando a medida que avanzamos en su lectura. La escritora venezolana Sol Linares teje un hilo con materiales provenientes de la mitología y la genética, también de la literatura, trenza palabras, genes e ideas, y el resultado es una novela que nos remueve hasta los tuétanos, que nos confronta a nuestro propio linaje, cada uno el suyo, con sus sorpresas, sus zonas insospechadas, sus terrores, y a esa herencia que forma parte de una identidad cuyos límites no podemos definir muy bien.

Es todo eso lo que relata la narradora, Flora Rodríguez de Mazzarri, doctora venezolana invitada por una universidad italiana, a sus contertulios en un hotel de Sicilia, a la vista del Etna, su acercamiento a la medicina, más en concreto a la genética, promovido sobre todo por ese primo que nace deforme e imposible para la vida, sin que la científica llegase a decantarse tras el descubrimiento si aquel cuerpo era una profunda confesión de los monstruos contenidos en la sangre o si, por el contrario, ese cíclope mantenido en un bote pertenece a la saga de Poseidón.

Obsesionada por la figura de ese feto, acude a la ciencia, al mito, a la literatura y a la historia para dar al final con una respuesta en el pasado familiar a todas luces tremenda, turbadora, desasosegante, pero que requiere de una enorme capacidad de clemencia y reconciliación con el pasado, tanto da que sea lejano o más actual. La novela, en tono confesional, narrado a la manera de esas confidencias a las velas de una sobremesa, se vuelve una metáfora de tantas situaciones de las que este texto puede convertirse en espejo. Sin duda, no dejará imperturbable a nadie, porque a todos nos confronta de un modo u otro a esas sombras que percibimos en nuestras propias vidas.


Publicado en la web de Nevando en la Guinea, el 23 de julio de 2022

jueves, 1 de septiembre de 2022

«Esta herida llena de peces», de Lorena Salazar Masso

 


Lorena Salazar Masso

Esta herida llena de peces

Editorial Tránsito. 2021*

 

Una mujer viaja con un niño por el río Atrato, en el Chocó colombiano. El niño llama a la mujer Ma, pero él es negro y ella, la narradora, blanca. A pesar de ello, nadie parece sorprenderse de su mutua compañía, estamos en un mundo de contrastes donde todo es posible y detrás de cada vida hay una historia o un destino que conforma la realidad, que puede llegar a ser muy variopinta. Por lo demás, no sabemos en un principio el motivo del viaje, lo vamos intuyendo a medida que avanzamos en la lectura, mientras la narradora nos describe una naturaleza exuberante y generosa, nos habla de las personas con quien viaja y con quien se cruza, nos relata los incidentes del trayecto, no siempre gratos, los peligros están siempre al acecho y la muerte demasiado presente.

De este modo, el propio río se vuelve una metáfora del destino y que va reflejando los ecos de una realidad tan insospechadamente presente. La mujer, al mismo tiempo que contempla lo que le rodea, incorpora al relato un sinfín de emociones y sentimientos que tienen que ver en gran medida con el niño al que cuida, pero también con los propios miedos y las dudas, al tiempo que con su pasado. Brotan los recuerdos que se incorporan al relato, forman parte de él. Todo conduce, inevitable, a ese destino tanto físico como emocional ante el cual, intuimos, nada es seguro, estamos a merced de los acontecimientos sobre los que no tenemos ningún dominio.

Por lo demás, se trata de un relato en el que llama la atención la presencia de unos personajes femeninos fuertes y que sin embargo, como le ocurre a la propia narradora, no ocultan sus propias cuitas y temores, las muestran incluso, lo que les vuelve a todas luces mucho más resueltas para establecer unos lazos recíprocos que les exige la necesidad de supervivencia. Aunque tal fortaleza no las salvará del propio destino.

Va así desgranándose el relato de esta primera novela de Lorena Salazar Masso. Con una prosa directa, sin ambigüedades, va construyendo este torbellino de sensaciones y emociones que atrapa al lector y lo incorpora a la trama, a una sucesión de hechos que no dan respiro y cuyo final, inesperado, impresiona y deja un poso de desasosiego e inquietud.

De este modo, Lorena Salazar Masso se incorpora plenamente a la literatura colombiana, cuya tradición, permítaseme el tópico, es una de las más potentes de la literatura tanto en castellano como mundial. En todo caso, por sí misma, estamos ante una novela bien construida, bien hilvanada, que no ha dejado nada en el tintero y en la que tampoco sobra nada. Sin duda, uno de los descubrimientos del año.

*Publicado en la web de Nevando en la Guinea el 12 de octubre de 2021

 

jueves, 25 de agosto de 2022

«Ustedes brillan en lo oscuro», de Liliana Colanzi

 


Liliana Colanzi

Ustedes brillan en lo oscuro

Página de espuma, 2022*

 

Una cueva o el barrio de una ciudad cuyos vecinos se movilizan contra un centro radiactivo, las circunstancias tan sombrías que se producen en una comunidad encerrada en sí misma o el barrio que rodea un hospital abandonado y que sufren las consecuencias nefastas de la desidia administrativa, son algunos de los lugares que se convierten en verdaderos protagonistas de estos relatos de Liliana Colanzi, agrupados bajo el título Ustedes brillan en lo oscuro, volumen con el que esta autora boliviana ganó la VII edición del Premio Ribera del Duero. Son textos en los que se alcanza una atmósfera propia, particular, de una intensidad tal que el lector no podrá dejar de leerlos, algo que sólo consigue un buen narrador. Así, de un modo sinuoso, la escritora construye una realidad distópica y a todas luces tan azarosa que sin duda atrapa y conmueve.

 

Y lo logra gracias a un dominio magistral del idioma, una prosa rica en matices, consciente de esa riqueza que no se queda en lo académico, sino que asume la variedad de usos, que parte de la lengua viva, sin temor a nuevas formulaciones, a experimentar con el lenguaje como si jugara con él, experimentación osada que es todo un reto, un reto arriesgado siempre y que puede salir bien o mal, pero que en este caso sale bien, muy bien, lo que es a todas luces una de las fortalezas de la autora, digna sucesora de la tradición literaria latinoamericana en la que forma, estilo y contenido se conjugan por lo general a la perfección.

 

Porque cada uno de sus seis relatos es fruto de una imaginación desbordante, en el que las diferentes tramas y los personajes refuerzan la atmósfera y la descripción de un lugar concreto, en un delirio por el que sin duda el lector se deslizará sin que nada de lo que se cuenta le deje indiferente, asumiendo Liliana Colanzi el reto de avanzar en una escritura repleta de vericuetos.

 

Es así como esta colección de relatos breves se nos vuelve un verdadero regalo, con una maestría enorme. Para quien guste de este género literario, va a valorarlos y disfrutarlos bastante, a lo que se añade ese tono delirante y futurista con no poco eco a ciencia ficción, incluso cuando se narran algunos hechos que se produjeron en realidad, como ese accidente en Goiás que ocurrió de verdad, en el cuento que da nombre al volumen. Por tanto, estamos ante una autora muy interesante y novedosa a la que sin duda habrá que seguir.


*Publicado en la web de Nevando en la Guinea, el 11 de julio de 2022

 

viernes, 19 de agosto de 2022

«Lo demás es aire», de Juan Gómez Bárcenas

 


Juan Gómez Bárcenas

Lo demás es aire

Seix Barral, 2022

 

Adviértase a quien se acerque a esta novela que se va a encontrar con un artefacto cuanto menos curioso, muy experimental, pura teoría cuántica aplicada a la literatura. Quien conozca al autor y haya leído cualquiera de sus libros anteriores no se va a extrañar por ello, sabrá que estamos ante un escritor novedoso que ha asumido la escritura como un reto, algo que sabe trasladárselo al lector sin prurito alguno, con un rigor que sin embargo no apabulla. Quien lea esta obra podrá disfrutar del deleite que siempre brinda la buena literatura. Que nadie se achante por tanto antes las dificultades que en un primer momento pueda parecer que contiene Lo demás es aire, sin duda el placer de su lectura se impondrá sobre cualquier otro factor.

Porque estamos ante una novela magmática, un compendio de historias breves que se van entrelazando a lo largo del tiempo, se intercalan, se interrumpen, se retoman, se entremezclan, se conectan en un espacio concreto, Toñanes, una aldea, apenas un puñado de casas en la costa de Cantabria, pero que contiene toda la historia universal, con todas las dudas, el dolor, las alegrías, las esperanzas, la angustia, la desesperación o las emociones que se producen en este teatro de apariencias que es el mundo.

Por tanto Toñanes no es un lugar perdido en un mapa, si es que aparece en alguno, se vuelve gracias al narrador que investiga, busca, lee, reflexiona, contempla y cuenta en un verdadero teatro en que se encarna la vida misma. El tiempo adquiere en consecuencia todo su sentido y descubrimos que nos conforma a todos, y nos sorprende del mismo modo que ha deslumbrado al narrador, confrontados todos a los hechos de la Historia, y que somos en gran medida herederos de todas esas personas que nos han precedido y que hay un hilo rojo más allá de los nombres anotados en registros y documentos, sus historias dejan un poso, ya sea en forma de mentalidad, de ideas o de pura emoción, desde las cuitas de Jacinto de Mogro ante la repercusión de la ciencia en sus propias creencias a esa busca romántica de Luís y Teresa, pasando por el dolor de Juan y Juliana por la imposibilidad de la idoneidad vital de sus hijos o el descarrío de la obra de Dios que supone el existir de Miguel Gervasio Sánchez, entre otras muchas historias.

De este modo, percibimos tal como plantea el narrador que un pueblo es un lugar en el que nada cae en el olvido, se trata de saber mirar, de estar atento, de escuchar. Lo podemos trasladar a cualquier otro lugar, sea una aldea, una villa, un barrio o una ciudad, en todos sus ángulos y esquinas hay un sinfín de hechos que fueron, conformaron la realidad a través de todas las personas que hubo antes de nosotros y nos siguen interpelando si somos capaces de escucharlas. No sabemos si todas estas personas descritas por Juan Gómez Bárcenas, en general todas las que nos precedieron, con sus hechos y sus circunstancias, estaban determinados a existir, como tal vez lo estemos también ahora nosotros, o si por el contrario todo se debe al mero azar, pero la lectura de esta novela nos va a dejar un remusgo a memoria, que es ese libro que, se dice en un momento dado, no será abierto de nuevo. Pero tal vez tampoco se haya cerrado del todo.

Publicado en el número XVII de la revista Nevando en la Guinea