Sol
Linares
No todos los cíclopes nacen ciegos
Menoscuarto
Ediciones. 2022*
¿Contienen las células
algo más que la información física del mundo?¿Incorpora la genética los errores
humanos, los pecados inconfesables, también los éxitos, las emociones y las
alegrías?¿Son los sueños una cadena de recuerdos del inconsciente?¿Acaso los
mitos no poseen tanta veracidad como la ciencia, aun cuando sean formas
diferentes de aproximarse a la vida?
Son preguntas que, entre
otras, se plantearán los lectores a medida que se enfrentan a esta historia,
que si nos la cuentan de otro modo resultaría quizá demasiado metafísica, pero
que narrada como lo está nos va atrapando a medida que avanzamos en su lectura.
La escritora venezolana Sol Linares teje un hilo con materiales provenientes de
la mitología y la genética, también de la literatura, trenza palabras, genes e
ideas, y el resultado es una novela que nos remueve hasta los tuétanos, que nos
confronta a nuestro propio linaje, cada uno el suyo, con sus sorpresas, sus
zonas insospechadas, sus terrores, y a esa herencia que forma parte de una
identidad cuyos límites no podemos definir muy bien.
Es todo eso lo que relata
la narradora, Flora Rodríguez de Mazzarri, doctora venezolana invitada por una
universidad italiana, a sus contertulios en un hotel de Sicilia, a la vista del
Etna, su acercamiento a la medicina, más en concreto a la genética, promovido
sobre todo por ese primo que nace deforme e imposible para la vida, sin que la
científica llegase a decantarse tras el descubrimiento si aquel cuerpo era una
profunda confesión de los monstruos contenidos en la sangre o si, por el
contrario, ese cíclope mantenido en un bote pertenece a la saga de Poseidón.
Obsesionada por la figura
de ese feto, acude a la ciencia, al mito, a la literatura y a la historia para
dar al final con una respuesta en el pasado familiar a todas luces tremenda,
turbadora, desasosegante, pero que requiere de una enorme capacidad de
clemencia y reconciliación con el pasado, tanto da que sea lejano o más actual.
La novela, en tono confesional, narrado a la manera de esas confidencias a las
velas de una sobremesa, se vuelve una metáfora de tantas situaciones de las que
este texto puede convertirse en espejo. Sin duda, no dejará imperturbable a
nadie, porque a todos nos confronta de un modo u otro a esas sombras que
percibimos en nuestras propias vidas.
* Publicado en la web de Nevando en la Guinea, el 23 de julio de 2022

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