Rafael
Berrio
Absolución
Colección
La Veleta
Editorial
Comares, 2020
El pasado 31 de marzo
moría Rafael Berrio. Desde los años ochenta formó parte de ese movimiento
conocido como Donosti Sound que
reunía a un buen grupo de músicos y de grupos que hicieron de San Sebastián uno
de los polos musicales del Estado Español, a la par de la movida madrileña y de
los años que siguieron, una época en la que predominó la denominada música indie, entre el rock y el pop. De hecho,
muchos de los músicos donostiarras pasaron por la capital española, en una
conexión estrecha que unió a ambas ciudades. Rafael Berrio, aunque en aquel
momento no alcanzó la repercusión de estos últimos años, actuó también en Madrid con el mítico Poch, Ignacio María Gasca Ajuria,
también donostiarra, y fundaría en la capital guipuzcoana grupos como UHF, Amor a Traición o Deriva. Fue logrando un público cada más
interesado por su música, sus letras y por esa voz suya de un tono tan
característico
A partir del 2010
comienza a cantar en solitario o en compañía de otros solistas y edita el disco
1971, que contiene una de sus
canciones más hermosas, Simulacro. De
allí hasta Niño Futuro, su último
disco de 2019. Las letras de sus canciones llamaron y llaman la atención, por
su acidez, su lirismo y por una belleza poética intensa, profunda. Sin duda Dadme la vida que amo, de este último
disco, es una de las letras más bellas de entre todas las suyas y que ahora
mismo se pueden escuchar, pero también leer.
Y se pueden leer porque,
además de letras, es pura poesía. Tuvo el cantante el proyecto de publicar
parte de todas estas canciones, pero no pudo verlo en vida. La editorial
granadina Comares nos ofrece ahora su lectura en un volumen aparecido en este
último trimestre del año y que se presentó en el Centro Internacional de
Cultura Contemporáneo Tabakalera de San Sebastián el pasado 31 de octubre, siete
meses después de su muerte, acto que se convirtió en un homenaje al músico y en
el que se presentaron también sus últimas canciones.
De este modo, con Absolución, podemos acercarnos de otra
manera a Rafael Berrio, ahora con la posibilidad de una lectura sosegada e
intensa de unos poemas que también los podemos seguir escuchando en la voz del
cantante. Para quien no conozca al autor, es recomendable que lo vaya leyendo y
los escuche de inmediato como canción, en una alternancia que, sin duda,
aumentará el embeleso de sus letras. Se trata de unos textos que no dejan
indiferentes, que remueven a quien las escucha, de una belleza y una
profundidad portentosas. Es inevitable que reivindiquemos a Rafael Berrio como
uno de los mejores autores de nuestro tiempo.
Aparecido en el número 11 de la revista Nevando en la Guinea

