jueves, 25 de agosto de 2022

«Ustedes brillan en lo oscuro», de Liliana Colanzi

 


Liliana Colanzi

Ustedes brillan en lo oscuro

Página de espuma, 2022*

 

Una cueva o el barrio de una ciudad cuyos vecinos se movilizan contra un centro radiactivo, las circunstancias tan sombrías que se producen en una comunidad encerrada en sí misma o el barrio que rodea un hospital abandonado y que sufren las consecuencias nefastas de la desidia administrativa, son algunos de los lugares que se convierten en verdaderos protagonistas de estos relatos de Liliana Colanzi, agrupados bajo el título Ustedes brillan en lo oscuro, volumen con el que esta autora boliviana ganó la VII edición del Premio Ribera del Duero. Son textos en los que se alcanza una atmósfera propia, particular, de una intensidad tal que el lector no podrá dejar de leerlos, algo que sólo consigue un buen narrador. Así, de un modo sinuoso, la escritora construye una realidad distópica y a todas luces tan azarosa que sin duda atrapa y conmueve.

 

Y lo logra gracias a un dominio magistral del idioma, una prosa rica en matices, consciente de esa riqueza que no se queda en lo académico, sino que asume la variedad de usos, que parte de la lengua viva, sin temor a nuevas formulaciones, a experimentar con el lenguaje como si jugara con él, experimentación osada que es todo un reto, un reto arriesgado siempre y que puede salir bien o mal, pero que en este caso sale bien, muy bien, lo que es a todas luces una de las fortalezas de la autora, digna sucesora de la tradición literaria latinoamericana en la que forma, estilo y contenido se conjugan por lo general a la perfección.

 

Porque cada uno de sus seis relatos es fruto de una imaginación desbordante, en el que las diferentes tramas y los personajes refuerzan la atmósfera y la descripción de un lugar concreto, en un delirio por el que sin duda el lector se deslizará sin que nada de lo que se cuenta le deje indiferente, asumiendo Liliana Colanzi el reto de avanzar en una escritura repleta de vericuetos.

 

Es así como esta colección de relatos breves se nos vuelve un verdadero regalo, con una maestría enorme. Para quien guste de este género literario, va a valorarlos y disfrutarlos bastante, a lo que se añade ese tono delirante y futurista con no poco eco a ciencia ficción, incluso cuando se narran algunos hechos que se produjeron en realidad, como ese accidente en Goiás que ocurrió de verdad, en el cuento que da nombre al volumen. Por tanto, estamos ante una autora muy interesante y novedosa a la que sin duda habrá que seguir.


*Publicado en la web de Nevando en la Guinea, el 11 de julio de 2022

 

viernes, 19 de agosto de 2022

«Lo demás es aire», de Juan Gómez Bárcenas

 


Juan Gómez Bárcenas

Lo demás es aire

Seix Barral, 2022

 

Adviértase a quien se acerque a esta novela que se va a encontrar con un artefacto cuanto menos curioso, muy experimental, pura teoría cuántica aplicada a la literatura. Quien conozca al autor y haya leído cualquiera de sus libros anteriores no se va a extrañar por ello, sabrá que estamos ante un escritor novedoso que ha asumido la escritura como un reto, algo que sabe trasladárselo al lector sin prurito alguno, con un rigor que sin embargo no apabulla. Quien lea esta obra podrá disfrutar del deleite que siempre brinda la buena literatura. Que nadie se achante por tanto antes las dificultades que en un primer momento pueda parecer que contiene Lo demás es aire, sin duda el placer de su lectura se impondrá sobre cualquier otro factor.

Porque estamos ante una novela magmática, un compendio de historias breves que se van entrelazando a lo largo del tiempo, se intercalan, se interrumpen, se retoman, se entremezclan, se conectan en un espacio concreto, Toñanes, una aldea, apenas un puñado de casas en la costa de Cantabria, pero que contiene toda la historia universal, con todas las dudas, el dolor, las alegrías, las esperanzas, la angustia, la desesperación o las emociones que se producen en este teatro de apariencias que es el mundo.

Por tanto Toñanes no es un lugar perdido en un mapa, si es que aparece en alguno, se vuelve gracias al narrador que investiga, busca, lee, reflexiona, contempla y cuenta en un verdadero teatro en que se encarna la vida misma. El tiempo adquiere en consecuencia todo su sentido y descubrimos que nos conforma a todos, y nos sorprende del mismo modo que ha deslumbrado al narrador, confrontados todos a los hechos de la Historia, y que somos en gran medida herederos de todas esas personas que nos han precedido y que hay un hilo rojo más allá de los nombres anotados en registros y documentos, sus historias dejan un poso, ya sea en forma de mentalidad, de ideas o de pura emoción, desde las cuitas de Jacinto de Mogro ante la repercusión de la ciencia en sus propias creencias a esa busca romántica de Luís y Teresa, pasando por el dolor de Juan y Juliana por la imposibilidad de la idoneidad vital de sus hijos o el descarrío de la obra de Dios que supone el existir de Miguel Gervasio Sánchez, entre otras muchas historias.

De este modo, percibimos tal como plantea el narrador que un pueblo es un lugar en el que nada cae en el olvido, se trata de saber mirar, de estar atento, de escuchar. Lo podemos trasladar a cualquier otro lugar, sea una aldea, una villa, un barrio o una ciudad, en todos sus ángulos y esquinas hay un sinfín de hechos que fueron, conformaron la realidad a través de todas las personas que hubo antes de nosotros y nos siguen interpelando si somos capaces de escucharlas. No sabemos si todas estas personas descritas por Juan Gómez Bárcenas, en general todas las que nos precedieron, con sus hechos y sus circunstancias, estaban determinados a existir, como tal vez lo estemos también ahora nosotros, o si por el contrario todo se debe al mero azar, pero la lectura de esta novela nos va a dejar un remusgo a memoria, que es ese libro que, se dice en un momento dado, no será abierto de nuevo. Pero tal vez tampoco se haya cerrado del todo.

Publicado en el número XVII de la revista Nevando en la Guinea

domingo, 14 de agosto de 2022

«La bajamar», de Aroa Moreno Durán

 


Aroa Moreno Durán

La bajamar

Literatura Random House, 2022*

 

«No sé cuál es la distancia real que separa el pasado del presente», se pregunta Adriana, que junto a su madre, Ruth, y su hija, Adirane, protagonizan esta novela repleta de sombras, de silencios, de ausencias, de secretos y heridas, enmarcado todo ello por un pasado que empuja de forma inexorable sobre el presente, tanto el individual como el colectivo, imposible separarlos, y del que todos formamos parte, venimos de él y nos reconocemos en mayor o menor medida.

Atrapadas por el tiempo que pasa de un modo tan ineludible, por los hechos dejados atrás y que constituyen la argamasa de la historia, contra cuya memoria no parece que haya presto botiquín alguno, las tres mujeres se enfrentan a esos huecos que procuran rellenar mediante palabras susurradas o palabras pensadas, unas palabras a menudo tan fundamentales como el más importante de los órganos de un cuerpo, pero que en ocasiones no se llegan a pronunciar, permanecen en ese lugar recóndito de la memoria, en un silencio tan presente como la penumbra, y que también va perfilando la realidad, la vida misma, muchas veces con más proyección que la realidad, palabras de tres mujeres que son madres y por tanto se enfrentan a la necesidad de transmitirla mediante ellas, como ese hilo rojo que vincula a las generaciones sucesivas. Es lo que inicia Adirane, nieta, hija y madre, con esa búsqueda de la historia de su abuela que es una búsqueda de sí misma, también de su madre, en un momento de crisis personal.

Porque las palabras son, al fin, importantes siempre, en la vida y desde luego en una novela, cómo no podía ser de otra manera, hablamos de la materia prima de la literatura, aunque estemos en una época que no parece darles la importancia que merecen. Pero además las palabras son fundamentales en este relato, las que ha escrito Aroa Moreno Durán resultan contundentes, precisas, en ocasiones de un tremendismo literario conmovedor, y construyen frases que cercenan al lector sin avisar, lo noquean, imposible mantenerse indiferente. Hay que ser una narradora brillante para lograr tajar de esta manera su relato y describir también la realidad de los últimos ochenta años en el País Vasco, una realidad que no sólo se queda en los grandes hechos, sino que moldea la vida, la de las tres mujeres, la de quienes las rodean, la nuestra incluso, los lectores que asistimos a las tres vidas, que leemos cómo no pudieron escapar a la guerra, a sus consecuencias o a la cotidianidad del horror, a una violencia que invade cada hueco de nuestras vidas, dejándosenos muy claro la imposibilidad de que todo lo que ocurre a nuestro alrededor no nos afecte al fin, sintiéndonos además tan próximos a ellas, parte incluso de lo contado.

Asistimos de esta forma a una realidad que nos envuelve, somos partícipes incluso de ella, reconocemos gestos, retazos de la historia reciente, astillas de comportamientos adquiridos entre silencios y palabras a medio decir, todo ello envuelto entre esas frases rotundas que no nos permiten relajarnos, impactan, nos van revolviendo a medida que avanzamos en el relato. Estamos ante una novela vital, en todos los sentidos del adjetivo, con un estilo que impresiona, se enlaza con las emociones, las decisiones y las vivencias de estas tres mujeres, frases que perturban y que la convierten en un texto esencial, sin duda una obra fundamental que a todas luces no puede pasar desapercibida.

 *Publicado en el número XVI de Nevando en la Guinea, Marzo de 2022