Juan
Gómez Bárcenas
Lo demás es aire
Seix
Barral, 2022
Adviértase a quien se
acerque a esta novela que se va a encontrar con un artefacto cuanto menos
curioso, muy experimental, pura teoría cuántica aplicada a la literatura. Quien
conozca al autor y haya leído cualquiera de sus libros anteriores no se va a
extrañar por ello, sabrá que estamos ante un escritor novedoso que ha asumido
la escritura como un reto, algo que sabe trasladárselo al lector sin prurito
alguno, con un rigor que sin embargo no apabulla. Quien lea esta obra podrá disfrutar
del deleite que siempre brinda la buena literatura. Que nadie se achante por
tanto antes las dificultades que en un primer momento pueda parecer que
contiene Lo demás es aire, sin duda
el placer de su lectura se impondrá sobre cualquier otro factor.
Porque estamos ante una
novela magmática, un compendio de historias breves que se van entrelazando a lo
largo del tiempo, se intercalan, se interrumpen, se retoman, se entremezclan,
se conectan en un espacio concreto, Toñanes, una aldea, apenas un puñado de
casas en la costa de Cantabria, pero que contiene toda la historia universal,
con todas las dudas, el dolor, las alegrías, las esperanzas, la angustia, la
desesperación o las emociones que se producen en este teatro de apariencias que
es el mundo.
Por tanto Toñanes no es
un lugar perdido en un mapa, si es que aparece en alguno, se vuelve gracias al
narrador que investiga, busca, lee, reflexiona, contempla y cuenta en un
verdadero teatro en que se encarna la vida misma. El tiempo adquiere en
consecuencia todo su sentido y descubrimos que nos conforma a todos, y nos
sorprende del mismo modo que ha deslumbrado al narrador, confrontados todos a
los hechos de la Historia, y que somos en gran medida herederos de todas esas
personas que nos han precedido y que hay un hilo rojo más allá de los nombres
anotados en registros y documentos, sus historias dejan un poso, ya sea en
forma de mentalidad, de ideas o de pura emoción, desde las cuitas de Jacinto de
Mogro ante la repercusión de la ciencia en sus propias creencias a esa busca
romántica de Luís y Teresa, pasando por el dolor de Juan y Juliana por la
imposibilidad de la idoneidad vital de sus hijos o el descarrío de la obra de
Dios que supone el existir de Miguel Gervasio Sánchez, entre otras muchas
historias.
De este modo, percibimos tal
como plantea el narrador que un pueblo es un lugar en el que nada cae en el
olvido, se trata de saber mirar, de estar atento, de escuchar. Lo podemos
trasladar a cualquier otro lugar, sea una aldea, una villa, un barrio o una
ciudad, en todos sus ángulos y esquinas hay un sinfín de hechos que fueron,
conformaron la realidad a través de todas las personas que hubo antes de
nosotros y nos siguen interpelando si somos capaces de escucharlas. No sabemos
si todas estas personas descritas por Juan Gómez Bárcenas, en general todas las
que nos precedieron, con sus hechos y sus circunstancias, estaban determinados
a existir, como tal vez lo estemos también ahora nosotros, o si por el
contrario todo se debe al mero azar, pero la lectura de esta novela nos va a
dejar un remusgo a memoria, que es ese libro que, se dice en un momento dado,
no será abierto de nuevo. Pero tal vez tampoco se haya cerrado del todo.
Publicado en el número XVII de la revista Nevando en la Guinea

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