Alejandro
Morellón
El peor escenario posible
Fulgencio
Pimentel*
Asumimos la realidad
cotidiana porque es lo que tenemos más cerca, a lo que nos hemos habituado y lo
que siempre hemos vivido con un halo de normalidad (¿normatividad?). Pero a
todas luces todo lo que nos rodea, nuestra propia vida, contiene elementos por
los que se cuela no poca irracionalidad, un alto grado de absurdo, un sinsentido
que, al final, habremos de asumir y del que tomaremos plena conciencia más pronto
o más tarde. Sólo es necesario confrontarse a ello.
Y qué mejor espejo que la
literatura para darse cuenta de lo que hay.
Porque es eso justamente
lo que nos revelan los once relatos de este libro que comentamos, una verdadera
colleja emocional para el lector que va a descubrir entre sus líneas todo ese
desgarro irreversible que supone lo real, nadie va a quedar ajeno porque al
final todos tenemos nuestros recovecos donde ocultamos algo tremendo, como la
pareja de oncólogos de uno de los cuentos que encubren otra vida, a todas luces
menos amable, detrás de los muros de su cómodo hogar, o descubriremos, como le
ocurre a un personaje de otro relato, ese sentimiento de darle la espalda a
parte de sí mismo. Porque a menudo la existencia es extraña y paradójica.
Quizá no sea posible huir
de lo que viene anunciado en las múltiples arrugas y brechas de lo real, lo que
produce temor, un miedo que es anterior al hecho en sí, por mucho que se busque
un sentido lógico a lo que sucede.
Narrados con una
plasticidad enorme, con tono lírico, Alejandro Morellón nos enfrenta al
apocalipsis, al caos ordenado, todo ello como si nos lo advirtiera el furby del
primer relato, lo que crea no poca incomodidad, la misma que sienten los seres
estrafalarios que habitan una extraña galería y que parecen dialogar consigo
mismo, en busca de su propio sentido. El autor lleva al extremo las situaciones,
pero deja entrever que bien pudiera ocurrir cada línea de lo que se narra en la
vida misma, no sería al fin tan extravagante, y por tanto el absurdo lo
descubrimos al enfrentarnos a toda circunstancia recogida en cada cuento, pero
también en la realidad que nos rodea, en cada detalle y que vemos con una
normalidad tan pasmosa como sorprendente. Por lo demás, nos deslumbrará por su
estilo acertado, brillante, creando siempre una atmósfera manifiesta, intensa,
imposible ser ajeno por tanto a lo que se nos cuenta y a la manera en que se
nos cuenta.
No en vano, el primer
relato del volumen, «Pájaros que cantan al futuro», obtuvo el Premio Ignacio
Aldecoa de cuentos en castellano, en su quincuagésima edición, sin duda una
buena carta de presentación.
* Publicado en la web de Nevando en la Guinea, el 27 de agosto de 2022

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