viernes, 23 de septiembre de 2022

«Macarras ibéricos. Una historia de España a través de sus leyendas callejeras», de Iñaki Domínguez


 

Iñaki Domínguez

Macarras ibéricos.

Una historia de España a través

de sus leyendas callejeras.

Ediciones Akal, 2022*

 

Los acabarían llamando quinquis o macarras, palabras que trastocaron su significado primigenio para acabar refiriéndose a esos jóvenes de origen marginal que protagonizaron una época, con su carisma singular y una osadía sin sentido, una rebeldía sin causa aunque con algún que otro motivo. Su destino hubiera sido el olvido, desaparecer de la memoria colectiva. El país no estaba para mucha broma, entre una reforma política de gran calado no exenta de tensión y una crisis económica que ahogó en preocupaciones a buena parte de la población. Pero traspasaron los límites estrechos de sus guetos y sus barrios gracias en buena medida al cine, la música y la literatura. Sin duda, los pícaros fueron sus predecesores y el pijoaparte de Juan Marsé un precedente más cercano en el tiempo.

El antropólogo Iñaki Domínguez se ha dedicado a investigar todas esas subculturas que comparten un mismo espacio urbano y que se reproducen en distintas ciudades de un modo análogo. En 2020 ya publicó Macarras interseculares. Una historia de Madrid a través de sus mitos callejeros y un año después Macarrismo. Este libro que comentamos, por tanto, es un paso más en el análisis de este fenómeno social que se dio con la primera crisis del modelo desarrollista.

Cada uno de sus capítulos es un retrato completo y específico en el que la voz principal recae en los protagonistas, o algunos de ellos, los que sobrevivieron y han ofrecido un testimonio sustancial de su experiencia, aunque están también presentes quienes quedaron en el camino y son parte fundamental de esta intrahistoria. El libro nos permitirá conocer el ámbito en que crecen esos jóvenes: Entrevías, Vicálvaro, las Tres Mil Viviendas, Otxargoaga o la ruta más etérea del Bakalao. Se nos presentan las dificultades materiales en que vivieron, el salto del campo a la ciudad y el chabolismo que precedió a los barrios en los que se forjó su identidad, la pronta deserción de la escuela sin que eso supusiera la inserción laboral en un país que se desindustrializaba rápidamente. Hubo en algunos casos un acercamiento a otras formas de rebeldía, una tímida aproximación a la política en algún momento dado. La aparición de las drogas duras y de diseño supuso un encontronazo social que zarandeó con resultados tremendos a buena parte de quienes vivieron ese tiempo y en esas condiciones, una coincidencia que apunta que tal vez no fuera casual.

Otra característica de Macarras ibéricos es la conexión que el autor establece entre el fenómeno social descrito y sus expresiones en la cultura del momento, sobre todo en el cine y la música. Así, existe un cine calificado como quinqui, el de José Antonio de la Loma o las películas macarras de Eloy de la Iglesia, los dos directores que más se asocian al subgénero, continuadores de Ignacio Iquino, pero también con incursiones en el mismo de otros directores como Carlos Saura, Fernando León de Aranoa o más tarde Santiago Zannou, entre otros. En muchos casos, los papeles fundamentales los interpretan, no sin dificultades y un repertorio curioso de anécdotas, los propios protagonistas en la vida real. Es un cine que dispone a su vez de una banda sonora de la que se nos habla en el libro, con grupos como Los Chunguitos o los Chichos, entre otros, estilos de rumba pero que tuvo también otros géneros, como el flamenco, la música makinera, el rap, el rock alternativo o el rock radical vasco.

 De este modo, Iñaki Domínguez nos brinda la oportunidad de adentrarnos por la época de la transición, ahora tan en candelero, desde otro ángulo, mostrándonos un ámbito que sin duda tuvo una importancia enorme en la conformación de un país tan complejo como es España.

*Publicado en el número XVIII de Nevando en la Guinea

 

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