miércoles, 16 de diciembre de 2020

Víctor Alba. El pájaro africano

 


Víctor Alba

El pájaro africano

Editorial Planeta, 1975

 

Durante muchos años la existencia del POUM quedó oculto en la historiografía española. Se trataba de un grupo pequeño de militantes marxistas heterodoxos, muy activo, muy plural, que entre su fundación, en septiembre de 1935, y el inicio de la guerra civil creció bastante, sobre todo en Cataluña, pero también, aunque en menor medida, en Madrid, Extremadura y Galicia. Sin duda, entre las corrientes marxistas que disintieron de la política autoritaria de Stalin –trotskistas, luxemburguistas, bordiguistas…–, el POUM fue la organización más fuerte en militancia, al menos en un país determinado. El que uno de sus dirigentes, Andreu Nin, estuviese durante los años de la revolución rusa estrechamente vinculado a Trotsky y el que fuera, en los años treinta, la principal organización comunista no de obediencia ciega a Moscú que denunciara los juicios de Moscú la convirtió en uno de los objetivos a combatir, el propio Stalin lo colocó en el punto de mira. De ahí el especial ensañamiento contra esta organización a partir de los hechos de mayo del 37, con la desaparición de Andreu Nin, un juicio muy parcializado contra parte de su dirección y una campaña ignominiosa contra sus militantes.

El franquismo borró por completo la memoria de la organización, por marxista, y en el PCE-PSUC y sus aledaños intelectuales y académicos se impuso el más absoluto de los silencios, quién sabe si debido a que se siguieron creyendo las muchas calumnias lanzadas contra el POUM o por mala conciencia. Es cierto que el PSUC acabó por reconocer su política equívoca y represiva, en buena medida gracias a Manuel Vázquez Montalbán, militante de este partido, y que escribió una novela, El Pianista, cuyo protagonista era un antiguo militante del POUM. Por su parte, Leopoldo Padura escribió El hombre que amaba a los perros, con Ramón Mercader, el asesino de Trotsky, como protagonista y que cuenta parcialmente el tema del POUM, como lo recoge también Ignacio Martínez de Pisón en su ensayo Enterrar a los muertos.

Pero en España la primera novela que trata abiertamente el tema es El pájaro africano, de Víctor Alba, pseudónimo de Pere Paigès, quien fue militante del POUM, detenido tras los hechos de mayo, preso en los primeros años del franquismo y luego exiliado durante varios lustros en México y Estados Unidos. Su novela fue finalista en el Premio Planeta, en 1975. Con dos partes bien definidas, en la primera de ellas se habla de Ramón Milà, un joven próximo al POUM, más por amistad con un militante que por convicción, que en 1938, ya clandestino este partido, edita unas notas de protesta ante el juicio a sus dirigentes junto a Martín, un activista, y Lena, una simpatizante sobre quien recaen sospechas de trabajar para los estalinistas. En la segunda parte, ya en 1942, Lena le escribe a Ramón su propia historia, que es la historia en gran medida de la historia del comunismo europeo durante los años treinta, con sus entregas militantes pero también sus miserias.

Es un relato también intenso, bello, que nos habla del compromiso, de la actitud ante la realidad, las convicciones y las diversas formas de encarar la vida en medio de circunstancias difíciles. El libro está por desgracia descatalogado, sin duda una pena, en un momento y un país en el que mucho se habla de memoria colectiva de ese siglo pasado tan vehemente, aunque sin muchos testimonios que nos acerquen a cada uno de sus hechos.

 

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