Joseba
Martínez Huerta
Paseos y derivas
Editorial
Rubric, 2020
Les aconsejo
vehementemente que se provean de este libro, Paseos y derivas, que lo lean con lentitud y de manera constante,
en el orden que quieran, en cualquier momento del día o de la noche, que
degusten cada una de las píldoras reflexivas que lo componen, textos brevísimos
acompañados de una cita, que repitan su lectura las veces que haga falta, les
aseguro que las posibilidades son infinitas, incluso llévenlo siempre consigo,
aunque se desgaste o se pierda, en tal caso provéanse de otro para seguir
leyéndolo, los efectos les resultarán, si mantienen una lectura frecuente y atenta,
más que notables. En sus 135 páginas y una cita añadida aprenderán cuanto menos
a caminar, contemplar y escuchar, a disfrutar del laberinto de las ciudades, a
destripar el tiempo en beneficio propio. Es muy difícil que un conjunto de
escritos breves contenga toda la inmensidad del mundo. Este lo atrapa con la
tenacidad del paseante que es su autor, alguien que, según me cuentan, gusta de
perderse por la ciudad –y en su ciudad sin duda están contenidos todos los
laberintos– y contemplar las copas de los árboles en busca del komorebi, que son esos rayos de sol que
se filtran a través de las hojas de los árboles. Pasear ayuda a pensar y pensar
permite situarse en el mundo, encontrar un lugar, adecuar el tiempo a la vida,
no al revés.
Eso es justamente lo que
nos ofrece el autor, unos pensamientos breves que son una invitación al goce
del instante concreto, sin misticismos, con reflexiones profundas a flor de
piel, pero nunca imponiendo o adelantándonos una conclusión, esto es cosa
nuestra, y puede que si aplican sus recomendaciones les ocurra lo del monje que
al contemplar el jardín pierde por completo la sensación presurosa del paso del
tiempo. Este libro es una invitación a disfrutar de una vida intensa, ajena al
ruido de esta contemporaneidad que ahora mismo nos está resultando bastante distópica.
El autor pasea por calles, plazas, parques y jardines, cualquier rincón es apto
para sugerirnos prestar atención al entorno cotidiano y que las prisas nos
impiden contemplar. También nos invita a pasear por poemas y citas de otros
escritores, la literatura es al fin y al cabo otra forma de caminar, en este
caso por las palabras, algo que requiere también de calma y atención. Les
aconsejo en definitiva que se pierdan en esta joya de la escritura que defiende
la lentitud incluso como actitud filosófica. Se lo agradecerán a su autor, no
me cabe la menor duda.
Aparecido en Nevando en la Guinea el 6 de Noviembre de 2020

No hay comentarios:
Publicar un comentario